Impulsar el euskera. Ese es uno de los motivos por el que año tras año se celebra la Euskal Herria Mendi Erronka. Una lengua que es nuestra, una lengua propia, una lengua que necesita de apoyos para poder sobrevivir en este mundo globalizado. 

Precisamente fue el euskera lo que empujó a las homenajeadas en esta VIIIª edición, a mantener el compromiso con la lengua y a abrir nuevas vías en una época difícil en la que aún estaba vigente el franquismo. Son las “andereños”, mujeres que en la década de 1960 se juntaban en sus casas y en las ikastolas de nueva creación para realizar la enseñanza en euskera. 

Desde entonces la enseñanza en euskera ha recorrido un largo y fructífero camino. El resultado de lo iniciado en las primeras ikastolas se ha ido extendiendo pueblo a pueblo y por territorios, tanto en la red de ikastolas como en centros gestionados por la administración.

El empuje y el entusiasmo de la sociedad provocaron aquella ola gigantesca a favor del euskera, las fuertes y claras apuestas de varias madres y padres y euskaltzales. Junto con esa unión resultó imprescindible la labor de todas aquellas andereños, el trabajo constante, fructífero y movilizado por el apego al euskera.

Fueron andereños precisamente las tres mujeres que recibirán el reconocimiento y homenaje de la VIIIª edición de Euskal Herria Mendi Erronka: Kontxi Beitia Oiarbide, Izaskun Gastesi Zubeldia y Kontxi Zabaleta Labayen. La pasaitarra Kontxi Beitia Oiarbide abrió la ikastola en su propia casa. En cambio, la gorritiarra Izaskun Gastesi Zubeldia y la leitzarra Kontxi Zabaleta Labayen se dedicaron desde los inicios de las ikastolas de la Comarca de Pamplona a educar a niñas y niños en euskera.

Euskal Herria Mendi Erronka, mediante este homenaje a estas tres andereños, quiere agradecer y reconocer el esfuerzo realizado por todas aquellas andereños que promovieron y revitalizaron la enseñanza en euskera así como el aprendizaje de la misma lengua en general.